3. Accidentes cerebrovasculares y problemas circulatorios
Los accidentes cerebrovasculares ocurren cuando se interrumpe el flujo sanguíneo al cerebro o se rompe un vaso sanguíneo. A menudo no son mortales, pero pueden dejar consecuencias graves: pérdida del habla, la movilidad, la memoria o la independencia.
Si has llegado a la vejez sin sufrir accidentes cerebrovasculares ni bloqueos circulatorios importantes, significa que tu sistema vascular aún está fuerte. Tus arterias pueden expandirse, contraerse y transportar oxígeno a todo el cuerpo.
Una buena circulación es una de las claves más importantes para una vejez activa, con una mente clara y un cuerpo funcional
4. Enfermedad pulmonar crónica
Los pulmones son la puerta de entrada del oxígeno. Cuando fallan, el corazón, el cerebro y el sistema inmunitario también se debilitan.
Si puede respirar profundamente, caminar sin quedarse sin aliento y no tiene tos crónica ni infecciones respiratorias frecuentes, sus pulmones aún son jóvenes por dentro.
Unos pulmones sanos significan más energía, mejor sueño, mayor resistencia física y una recuperación más rápida de cualquier enfermedad.
¿Qué significa todo esto?
Si has llegado a los 60, 70 u 80 años sin estas cinco enfermedades, tu cuerpo ya ha demostrado algo extraordinario:
tiene la capacidad real de vivir hasta los 100 años o más.
Tus órganos aún se comunican bien entre sí. Tu circulación es fluida. Tu sistema inmunitario responde. Tu cuerpo aún sabe cómo repararse.
No es suerte. Es el resultado de miles de decisiones diarias: qué comes, cómo te mueves, cómo gestionas el estrés y cómo cuidas tu mente.